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Entrevista - Alex Rovira Celma

Alex Rovira Celma

Alex-Rovira-CelmaAlex Rovira Celma es Licenciado en Administración y Dirección de empresas y MBA por ESADE.

En la actualidad es socio director de Salvetti & Llombart, empresa dedicada a la consultoría estratégica de Marketing y a la innovación que opera a nivel nacional e internacional, prestando servicio continuado a medianas empresas y a grandes grupos empresariales y ONGs como: Ahold, Akzo Nobel, Amena, Arias, Aúna (Retevisión), AT Kearney, Bacardí, BSCH, Bayer, Credit Suisse, Danone, Diamond Cluster, Endesa, ESADE, Frito Lay, France Télecom, Fritolay (Matutano), Frudesa, Gas Natural, Gallina Blanca, Grupo Planeta, Hewlett Packard, La Caixa, Moët Henessy, Morgan Stanley, Médicos Sin Fronteras, Mercedes Benz, Mckinsey & Co., Morgan & Stanley, Moulinex, Nestlé, Olympus, Orange, Paramount, Sony, Telefónica, The Thomson Company, Vodafone, Winterthur…

Colaborador autónomo en consultoría para las siguientes ONGs: Cáritas, Oxfam, Médicos Sin Fronteras y Aldeas Infantiles Sos.

Desde 1991 colabora con el Departamento de Dirección de Marketing de ESADE. Desde 1994 a 2002 como profesor titular en los diferentes programas (Executive MBA, MBA full time, MBA part time, Master de Marketing, Lic. & MBA, seminarios en el Centro de Desarrollo Directivo e in company trainings).

Es director de los Seminarios para Alta Dirección: “Comprensión del Cliente” y “Gestión del Yo” del Centro de Desarrollo Directivo de Esade.

Autor de los libros: “La Brújula Interior” y “La Buena Suerte”.

 

“LA BUENA SUERTE”
!Best seller! !Gran lanzamiento mundial! Más de 70 países, 23 idiomas. Más de un millón de ejemplares en la primera edición…

Magda Galvez: ¿Esperabais el fenómeno que se ha producido?
Alex Rovira: !Ni locos!

M.G.: ¿Como nació la idea de escribir La Buena Suerte?

A.R.: La idea se me ocurrió hace cuatro años.
Cuando a una persona le va bien sueles oír el comentario “qué suerte ha tenido”. A veces utilizamos la suerte como una especie de concepto genérico que incluye lo bueno y lo malo y esto junto con una frase que leí de Einstein que decía: “La suerte es una función de parámetros desconocidos” pensé: Pues si Einstein dice esto, habrá que conocer esos parámetros. El azar no podemos saber de qué depende pero creo que si podemos llegar a saber la buena suerte de una persona, de qué variables depende.

Lo que hice fue hablar con más de 800 personas que creían haber tenido buena suerte en la vida independientemente de que lo exterior fuera favorable o desfavorable. Entonces me di cuenta de que había una serie de factores comunes muy claros. Esto lo compartí con mi socio y amigo Fernando. Le dije, voy a escribir un libro, es un cuento y tengo la idea muy definida. A partir de ahí lo que hicimos fue leer biografías y vimos que las personas que habían hecho grandes aportaciones a la humanidad, eran personas que tenían una serie de características comunes. En primer lugar orígenes humildes, en muchos casos precarios. En segundo lugar problemas físicos, dislexia, problemas de movilidad, de visión, es decir, tenían alguna “deficiencia”. En tercer lugar tenían una capacidad de perseverancia increíble. Observamos que había una serie de factores en común. Y de todo este trabajo salió el libro.

M.G.: ¿Es cierto que lo escribisteis en la oficina en una tarde libre?

A.R.: Sí, hace ahora un año. Era un jueves, estábamos ya un poco cansados de trabajar tanto y le dije a Fernando: Vamos a escribir el libro de la buena suerte. Nos sentamos y la historia salió de un tirón. Yo tenía muy claro que quería introducir arquetipos y los elementos que iban a intervenir, la dama del lago, la secuoya, la piedra… quería que fuera un cuento que lo pudiera entender un niño de seis años si lo leía. Sí que es cierto que la primera versión de todo lo que es la trama, el argumento, los personajes, el encuentro de los dos amigos… se escribió en ocho horas.

M.G.: A un mes de su publicación La Buena Suerte era numero uno en ventas en España.
¿A qué atribuyes el éxito obtenido?

A.R.: El éxito no es gratuito. En la buena suerte no hay nada dejado al azar. La duración de los capítulos, los personajes, hay mucho contenido cabalístico, de tarot, de arquetipos junguianos. Por eso el éxito que está teniendo que lo quieren desde los países árabes hasta Japón pasando por Estados Unidos y Dinamarca.
Pero no es gratuito porque se trabaja con arquetipos del inconsciente colectivo y que tienen una fuerza universal.

“Los cuentos están para dormir a los niños y para despertar a los adultos”

Alex Rovira Celma 2M.G.: ¿Qué os llevó a elegir la fábula como el medio para dar a conocer las claves de la buena suerte?

A.R.: Cuando esa tarde nos sentamos le dije a Fernando: podemos hacer dos cosas, un libro técnico o un cuento. Personalmente prefiero hacer un cuento porque estamos en un momento en que a nivel empresarial se ha trabajado mucho sobre las habilidades a nivel técnico pero se habla poco al corazón, se habla poco al niño interior, se le acaricia poco, se le mima poco, se le escucha poco. Por eso se está incrementando tanto la depresión. Por eso la gente no encuentra un sentido a su trabajo. Entonces pensé que el cuento es un lenguaje universal y que si hacíamos un libro técnico, ese libro se acabaría en dos años. En cambio un cuento si se hace bien puede ser un clásico. Los cuentos están para dormir a los niños y para despertar a los adultos. A mí me encantan los cuentos. También lo hice pensando en mis pequeños. Yo cada noche les leo o me invento un cuento para que se duerman. A veces hasta se lo hago a la carta. Les pido a los dos que elijan los personajes que participan y a partir de esos ingredientes me invento la historia. Los niños son unos maestros increíbles y este cuento sin mis hijos no lo hubiera escrito.

Es muy importante hablarle al niño de dentro, cambiar actitudes. Vivimos en un momento en el que a los líderes empresariales no les vas a explicar más Marketing, ni más operaciones, ni más logística, ni más métodos de gestión. Hay que empezar a trabajar con el alma, con lo que más vale de ti que es tu corazón, tu talento, lo que tú eres, lo que tú has venido a hacer aquí.

M.G.: Me hablas del niño interior pero hay muchas personas que no están habituadas a estas expresiones y algunas hasta podrían escandalizarse…

A.R.: Más que escandalizarse. Yo di durante muchos años clases de temas técnicos y hace años que no las doy porque me aburren enormemente. Ahora las clases que doy son de algo que llamo la gestión del Yo. Cuando empecé a darlas en ESADE me preguntaron: qué quieres dar? y yo dije: quiero dar algo distinto, quiero leerles cuentos a los ejecutivos y directivos y llevarlos a una reflexión. Y la reacción fue tremenda. Siempre te puedes encontrar con la persona que ofrece cierta resistencia porque según lo que digas y cómo lo digas, puedes llevarle a un terreno de disconfort en el que empiece a cuestionarse cosas que puedan afectar los pilares sobre los cuales tiene sostenida su vida hoy. Por eso hay que ser muy respetuoso y muy cauto. Cuando se comienza algo con “Érase una vez…” todo vale. El cuento puentea la mente racional. Si yo intento demostrarte la buena suerte desde argumentos racionales tú puedes replicar. Pero con un cuento se llega al inconsciente y facilita la escucha si está bien estructurado.

M.G.: ¿Porqué diez los pasos que atraen a la buena suerte?

A.R.: Porque es un número cabalístico, porque es un número mágico, porque existen los diez mandamientos… de hecho se podían haber resumido en siete o en diez porque son los dos números que tienen más magia y también porque en el propio proceso salieron diez.

“La riqueza es un estado de consciencia”

M.G.: ¿Qué diferencia la suerte de “la buena suerte”?

A.R.: La suerte es el azar. No depende de ti y es efímera, no dura para siempre. El dato que comentamos siempre es que el 90% o más de las personas a las que les toca la lotería, al cabo de unos años lo han perdido todo. No sólo lo ganado sino lo que tenían antes de ganarlo y tienen a su red de afectos totalmente desestructurada y en su contra.
La riqueza es un estado de consciencia. En el fondo todo lo que estamos hablando tiene que ver con el amor. Si no te quieres no hay buena suerte.

M.G.: ¿Y como es que todos la buscan y muy pocos la encuentran?

A.R.: Porque es un trabajo de realización muy duro. Esta gente que te ofrece cursos en los que te dice que en un fin de semana andarás sobre las brasas, yo lo encuentro un fraude. El cambio estructural, el hacerse uno mismo lleva toda la vida. Y la creación de la buena suerte requiere una perseverancia que muy poca gente está dispuesta a asumir. Y un redefinirse y un enfrentarse a uno mismo. Tu peor enemigo muchas veces eres tú. Por supuesto que también eres tu mejor amigo, ahí está la dialéctica, el Yin y el Yang… Es un trabajo de realización, un trabajo interior continuo, de terapia continua, de meditación continua, de formación continua, de aprendizaje continuo, de darte una bofetada y volverte a levantar una y otra vez. Ya lo decía Edison cuando lo tachaban de fracasado después de mil intentos de hacer una bombilla. “Ahora sé mil maneras de no hacerla”.

“La buena suerte depende de uno mismo. Es una postura existencial”

Alex Rovira Celma 3M.G.: ¿Cuál es la metáfora del libro?

A.R.: La metáfora es cultivar una parcela. Esa parcela puede ser de afecto, de trabajo, de amistad, paterno filial… es decir, si tú quieres que te salgan unas flores hermosas “necesariamente” debes abonar la tierra, removerla, quitar las piedras, buscar el equilibrio justo de luz y de sombra… Igual que este perro (Rufli) que está tan bonito, pero porqué? porque lo cepillo, lo saco a pasear… por eso no ladra ni está histerizado y por eso es tan cariñoso y no tiene nada de agresividad, porque recibe mucho cariño. Igual que todo el mundo que necesitamos mucho cariño y mucho respeto y la vida es eso.
La buena suerte la crea uno mismo. Te lo voy a demostrar matemáticamente. Sólo he hecho esto dos veces.

La buena suerte = Oportunidad x Preparación
Es decir, si tú estás preparado y pasa una oportunidad tienes buena suerte.
Oportunidad = azar
La oportunidad no depende de ti, por tanto podemos sustituir oportunidad por azar y tenemos: Buena suerte = azar x preparación
Pero ¿qué es la preparación? Preparación = 1/azar

Es inversamente proporcional al azar. Cuanto más te preparas menos dejas al azar. Si estás cero preparado, el resultado es infinito. A mayor preparación, más se reduce la fórmula. Sustituyendo términos vemos que La buena suerte = azar x 1/azar
Qué ocurre? que el azar desaparece y la buena suerte = 1 mismo.

Esto es un divertimento que se me ocurrió para demostrarlo matemáticamente. La buena suerte depende de uno mismo. Es una postura existencial. Es una manera de ponerte frente a ti mismo, frente al otro, frente a la vida.

“La esencia de la buena suerte tiene que ver con el amor”

M.G.: ¿De qué depende realmente la buena suerte?

A.R.: Hay diez reglas pero depende de cinco principios.

Responsabilidad.
Si algo no funciona en mi vida, ¿qué estoy haciendo yo consciente o sobre todo, inconscientemente para que eso sea así?. Aquí entra una variable de la que se puede opinar ampliamente y que es el inconsciente. Este nos suele jugar malas pasadas porque “es inconsciente”, porque “no te das cuenta” literalmente. Porque está por debajo del nivel de la consciencia y “no lo ves”.
Este principio te viene a decir: Toma consciencia de lo que pasa en tu vida porque si no lo haces, no podrás cambiarlo y siempre culparás al otro. Esto es lamentablemente lo que ocurre en el escenario político internacional. La gente no asume su responsabilidad, todo es culpa del otro. Hagan ustedes el favor de sentarse y dialogar y poner sobre la mesa lo que está debajo. Porque están ustedes enquistados en una postura de defensa inconsciente. Responsabilidad. Si algo no funciona qué estoy haciendo yo y qué puedo hacer yo para cambiarlo.

Aprendizaje del error.
En nuestra sociedad se considera que el error es una mácula, un punto negro en nuestro expediente y sin errores y bofetadas no hay aprendizaje. Ante un error yo tengo dos opciones, hacer algo de lo que quiera olvidarme u observarlo y decir: qué mensaje positivo puedo extraer de ese error para incorporarlo en mi activo como persona y que me ayude a gestionar mi vida.

Los grandes descubrimientos en la historia de la medicina y de la ciencia vienen todos de darle la vuelta al error. Nadie ha llegado directamente a la solución. Pasteur, Edison, Curie, Freud, todos llegaron a sus tesis revolucionarias a partir del error y de considerarlo algo que les estaba apuntando hacia la dirección correcta.

Perseverancia.
Si lo dejas para mañana, mañana también tiene un mañana y a nivel inconsciente dejarlo para mañana es dejarlo para nunca. Hay que poner una fecha concreta un momento determinado de actuación.

Cuidado del detalle.
Los grandes proyectos son la suma de pequeños detalles. En la medida en que cuidas el detalle, la parte, el todo queda bien. Mimar el detalle, el estar por el otro, la actitud atenta, todo esto es muy importante.

La esencia de la buena suerte tiene que ver con el amor. Si tú no te quieres no quieres a la suerte. Tiene que haber autoestima, respeto por la dignidad y el valor de uno mismo. Porque del amor nace la pasión, la confianza, la entrega, la perseverancia, pero cuidado, tienes que quererte a ti mismo para poder querer a los demás. Has de aprender a marcar tus límites, a andar por el filo de la navaja, a ser selectivo y rodearte de personas positivas.
La buena suerte es todo esto y depende de uno mismo.

Cooperar en vez de competir.
La palabra “sinergia” la utilizan a menudo los creadores de buena suerte. La confianza en el otro les lleva a crear redes de trabajo y de afecto sólidas a partir de las cuales sus proyectos cuentan con más posibilidades de realización de las que tendrían si estuvieran solos.
Su lógica no es la de la competitividad sino la de la cooperación. Los creadores de buena suerte tienen muy presente que todo proyecto tiene lugar en un sistema amplio en el que todas las partes han de salir ganando para que de este modo, todos den lo mejor de sí mismos.

M.G.: Si llevo a la práctica el “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy” ¿gano efectividad o gano estrés?

A.R.: Yo aplico una regla muy simple y es que si tengo algo que hacer, tengo tres opciones: desecharlo, delegarlo o resolverlo. Mucha gente hace ver que trabaja muchas horas pero en el fondo no lo necesitan. Es una adicción a un trabajo que les lleva a escaparse de sus verdaderos compromisos con su familia y sus afectos.

Existen muchos ejecutivos que llegan a su casa a las diez de la noche porque no soportan tener que bañar a los niños y darles la cena. Con ello pervierten a toda la organización haciendo ver que trabajan. Una persona verdaderamente eficiente con ocho horas al día tiene más que suficiente.

Te digo esto porque yo lo estoy viviendo ahora. Yo tenía una vida muy equilibrada y con todo el éxito de la buena suerte llevo unas semanas de infarto. Ya he dicho !Basta! y he comenzado a decir no, no y no. Si quiere usted algo de mí, tiene que esperar al mes de diciembre o febrero o dentro de un año. Porque mi cliente más importante que es mi familia, espera y luego tengo otro cliente también importante que soy Yo. Paso de mirarme en el espejo y ver que me ha salido un pequeño tic en un ojo. Esto es de sentido común.

“La buena suerte nace del encuentro de las almas y de la capacidad
de hablar, de dialogar y de buscar soluciones comunes”

M.G.: Porqué crees que cada vez abundan más los casos de depresión?

A.R.: La depresión existe por tres motivos. Por la angustia, por la soledad y por la presión social. Si hubiera redes de afecto, espacios para el diálogo, capacidad para mostrarse como uno es, para manifestar sus dudas, sus temores, para la intimidad en definitiva, el mundo sería muy distinto.

La buena suerte nace del encuentro de las almas y de la capacidad de hablar, de dialogar y de buscar soluciones comunes.

M.G.: Todos queremos tener buena suerte, pero ¿por qué tan pocas personas la buscan de verdad y el resto sigue sumido en el inmovilismo? ¿Qué les puedes decir para ayudarles?

A.R.: No se puede cambiar a una persona si esa persona no te lo pide. Si lo intentas puedes entrar en un triangulo dramático. Esto es, tú no puedes ayudar a nadie que no quiera ser ayudado y que no te lo haya pedido. Tiene que haber un contrato muy claro, tú me lo pides y yo miro las siguientes variables: tengo tiempo, tengo ganas, tengo la competencia para hacerlo, me apetece…

Yo creo mucho en la Psicología como camino de realización. Tanto a nivel de trabajo psicológico como a nivel de trabajo físico, es decir, conocerse uno mismo. El oráculo de Delfos: “Conócete a ti mismo para ser el que eres”. Ahí está todo, aunque requiere tiempo y perderse bastantes veces en el camino.

M.G.: ¿Por qué al Ser Humano le cuesta tanto crear nuevas circunstancias?

A.R.: Aquí entra el inconsciente. Y aunque pueda parecer algo extraño lo que voy a decir, a veces nuestro niño interior desea cosas que nuestro padre interno no desea o no autoriza. Muchas veces el deseo del niño va en contra del permiso del padre. Muchas personas no logran cambiar su vida porque en el fondo, no tienen anclado un permiso parental a nivel inconsciente. Es decir, han heredado el “no puedes” de sus ancestros.

M.G.: ¿Qué atrae más a la Buena Suerte: buscar el propio beneficio o promover ganancias para que ganen los otros?

A.R.: Sin duda el ganar-ganar. Lo que ocurre es que hay espejismos. Uno puede pensar que el tiburón empresarial, aquel que busca su propio beneficio tiene buena suerte. Esta gente aparentemente generan buena suerte a corto plazo pero a largo plazo, todos acaban muy mal. Hay casos conocidos como Mario Conde, Javier de la Rosa, Jesús Gil que murió recientemente y no hubo mucha gente en su entierro, no hubo demasiada emoción, no se ha hablado apenas, no ha habido un testimonio.

Por eso yo escribo mis libros compartidos. Porque me gusta y porque son amigos míos y creo que tienen un talento enorme y creo que merece la pena alentarlos a que se atrevan a mostrarlo.

La buena suerte nace si la compartes. La dama del lago, la mitad de los problemas de otro pueden ser la mitad de tus soluciones. El hombre esencialmente es un ser sociable, un ser relacional que no se puede hacer a sí mismo sino se hace con los demás. Necesita de la interacción, del contraste, del diálogo. El intercambio económico nace de la falta mutua y a partir de ahí, fluye la riqueza. Decía Gandhi que en el mundo hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos pero no suficiente para satisfacer la avaricia de algunos. Ahí está el problema y esos algunos son los que precisamente buscan su propio beneficio mientras que los otros son los que buscan la sinergia, el beneficio común. Y realmente, o nos ponemos a pensar en estos términos o a este hermoso planeta le quedan pocos años.

M.G.: Alex Rovira se define como Psiconomista, nos explicas qué significa?

A.R.: Yo quería ser Filósofo o Psicólogo o las dos cosas y estudié en ESADE porque me dijeron que no me ganaría la vida y me lo creí. Cierta vez me preguntaron: ¿usted qué es? y yo antes de responder pensaba: economista no me gusta y psicólogo no soy por formación aunque he trabajado mucho en psicología. Entonces pensé: yo soy un psiconomista. Porque el psicólogo es el que entiende el alma. “psique” alma, “logos” comprensión. Y el economista es el que administra los bienes. Por tanto el psiconomista es el que administra su alma y el alma de los demás si es que se lo piden y tiene competencias y ganas para ello. Es un administrador de almas, de la propia esencialmente y eventualmente de la de los demás. Un psiconomista tiene una visión de la vida a partir de la cual se invierten determinados conceptos. Por ejemplo, la economía dice que el personal es un coste para la empresa y que las cosas son el activo. El psiconomista dice que no, que el personal es el activo de la empresa y que las cosas son un gasto. La economía dice que el mundo está constituido por recursos escasos y necesidades insatisfechas. El psiconomista dice que hay recursos ilimitados para todos porque nacen del alma, de la confianza, de la pasión, de la entrega, de todo eso. Este es el psiconomista.

M.G.: Y además eres Coach…

A.R.: Si pero ahora lo estoy dejando porque no tengo tiempo. He hecho coaching ejecutivo sobre todo a altos directivos.

Alex Rovira Celma 4M.G.: ¿Cual es la situación actual del Coaching en España y cómo prevés su desarrollo?

A.R.: He hablado con mucha gente que se dedica a la formación en coaching, personas que están en el mundo del coaching y creo que cada cual lo define a su manera y a su medida. Hay gente que me convence mucho en su manera de ser y hay otros que me dan bastante miedo porque pienso que uno no se puede meter alegremente en el mundo del coaching. Ayudar a otra persona es una responsabilidad muy grande, es ser médico del alma y un médico se forma durante seis años más otros dos de prácticas. Otra cosa es que seas un practitioner en coaching y lo digas y se pacten las bases. He visto sesiones de coaches que son muy racionales, muy desde la mente y yo creo que no, que hay que tocarlo todo. Hay personas que el discurso desde la mente les puede ir muy bien pero tienes que saber muy bien lo que estás tocando.

Ahora estoy preparando un libro que tiene que ver con la psiconomía y lo que defino son seis tipos de estructuras de personalidad y cada estructura necesita un camino distinto de realización.

Creo que hay mucho trabajo por hacer, que es una función social muy necesaria pero que necesita una regulación previa y definir las bases de lo que es. Pienso que esto será difícil incluso a nivel mundial porque hay diferentes escuelas… es como en el psicoanálisis. Freud lo inventa y actualmente hay quinientas escuelas terapéuticas, algunas con mucho rigor y otras con menos. En el coaching va a pasar lo mismo, para mí no es más que una derivación de la terapia clínica. Hay quien dice que no, pero mi experiencia es que la gente que he visto potente y que tienen un nivel de formación muy amplio, coinciden en que el coaching tiene mucho que ver con la psicología. Lo que ocurre es que decir voy a ver a un terapeuta da más grima que decir voy a ver a un coach que queda muy bien. Pero finalmente el coach trabaja con el alma de aquella persona, con sus ilusiones, sus anhelos, sus miedos, sus valores.

M.G.: Cómo es un buen Coach?

A.R.: Yo creo que un buen Coach tiene que ser una persona que se ha trabajado mucho interiormente. No desde la mente sino desde el alma. Aprender leyendo libros es muy fácil, lo que hace a un maestro es el trabajo con su alma.

Hay países en los que el psicoanálisis y las escuelas de psicoterapia forman parte de su cultura y analizarse para conocerse está bien visto. En cambio en España se vive eso como ¿qué van a decir de mí?, yo no estoy loco, no soy un pervertido, van a pensar que tengo algún comportamiento sexual desviado… Pues si lo tiene bienvenido sea, lo importante es que usted lo acepte y conviva con él. Vivimos en una sociedad muy maniqueísta, muy cobarde en la que precisamente los que se atreven a trabajar para eso, pueden conseguir muy buenos resultados.

M.G.: ¿Qué le dirías a una organización para que implemente un proceso de Coaching?

A.R.: Básicamente que por sus frutos las conoceréis. La salud o la patología de una organización están directamente relacionadas con la salud o la patología mental de los miembros que la gobiernan. Es un terreno muy delicado. Una empresa donde la gente es feliz y da un buen servicio al cliente, todos ganan. Seguro que está gobernada por gente feliz y sana con vocación de servicio. Aquellas empresas donde hay mobbing, acoso moral, presión, largas jornadas de trabajo, absentismo, depresión, están gobernadas por estados límite, normalmente narcisos, psicópatas o paranoicos.

Creo que el coach es necesario y puede ser tremendamente útil pero probablemente sólo llamarán a que se ejerzan actividades de coaching empresarial, aquellas personas cuyo nivel de consciencia les hace ver lo necesario de esta función. Los que no lo vean así porque que consideren que es una nimiedad, algo que está de moda pues no lo van a hacer.

No obstante, yo estoy convencido de que va a ser algo muy necesario. En ESADE y en otras escuelas de negocios donde imparto cursos y seminarios me llaman para hablar de esto aunque yo no le llamo coaching porque no ejerzo como coach. Lo que yo quiero y deseo es tener tiempo para escribir. Pero creo que el coaching va a cumplir una función social muy necesaria.

“A mí lo que me mueve es intentar aliviar el dolor del alma. Por eso escribo”

M.G.: ¿Qué hace vibrar de emoción a Alex Rovira?

A.R.: Muchas cosas. A mí lo que me mueve es intentar aliviar el dolor del alma. Por eso escribo. No pretendo convencer a nadie pero si hay algo que me obsesiona, son los niños, la gente que lo pasa mal, la gente que se pone el techo a dos palmos de altura. Actualmente estoy dedicando mucho tiempo a trabajar con ONGs, con escuelas y con fundaciones por ejemplo de discapacitados psíquicos. Ya que la vida me ha dado la buena suerte de tener recursos y no necesito mucho para vivir, quiero dedicar esos recursos a compartir la buena suerte, es decir, a dar este mensaje, a escribir, a dar charlas y eso es lo que me emociona. Me emociona lo auténtico, lo espontáneo, la naturaleza, mi perro, me emociona el afecto correspondido, mi pareja con la que creo haber tenido un privilegio en encontrarla, me emociona el amor. Creo que es lo más importante de esta vida y hemos venido aquí a realizar eso, a darnos cuenta de que somos eso. Lo que ocurre es que el camino es complicado.

M.G.: ¿En qué tienes esperanza?

A.R.: Precisamente y curiosamente tengo mucha esperanza en la condición humana. Yo creo mucho en la capacidad del ser humano de reinventarse. Lo que pasa es que normalmente sólo cambiamos por compulsión. Creo que las personas difícilmente llegamos a cambiar por convicción, el 80% cambian por compulsión, por bofetadas. Voy a decir algo que a la gente le sorprende y que además es muy provocador: Pienso que finalmente uno acaba cobrando lo que inconscientemente cree que vale.

“Yo no creo en las revoluciones coordinadas por un iluminado
que cambia el mundo. Yo creo en las revoluciones silenciosas”

M.G.: Si fueras Merlín, ¿qué cambiarías de este mundo?

A.R.: Merlín en la buena suerte es una metáfora de la voz interior, no es un sabio externo, es la voz interior que llama a los diferentes seres humanos a crear sus condiciones. Muchos de los caballeros no van al bosque, sólo van dos. Uno que espera que le den la buena suerte y el otro que crea las circunstancias para que le llegue la buena suerte.

Si yo fuera Merlín, dejaría las cosas como están. Porque en el fondo, hacer una intervención cambiando algo de los demás, podría correr el riesgo de fastidiarles la vida. Cada cual ha venido aquí a aprender a su ritmo y a su manera y sólo uno es su propio Merlín. Sólo uno puede decidir qué ha de hacer.

Yo no creo en las revoluciones coordinadas por un iluminado que cambia el mundo. Yo creo en las revoluciones silenciosas del yo cambio, y viendo tú que estoy bien te preguntas cómo he logrado ese cambio y te acercas y me preguntas qué he hecho. Merlín es la voz que llevamos dentro, no es nadie de fuera porque además la fastidiaría. Todos los cuentos en donde aparece un mago y hace que se cumplan los deseos del que pide, acaban mal.

M.G.: Anteriormente a La Buena Suerte escribiste LA BRUJULA INTERIOR. Un nuevo paradigma para entendernos a nosotros mismos y a los demás. Si yo no lo conociera, ¿qué me contarías de este libro?

A.R.: Para mí, la brújula interior es mucho más profundo que la buena suerte, mucho más potente y mucho más transformador. De hecho yo digo que la buena suerte es un satélite de la brújula interior. La brújula interior es un libro esencialmente honesto. Es un camino de realización. En él puse todo lo que sabía en el momento en que lo escribí y lo hice con todo el cariño de una manera muy simple. Es el libro que a mí me hubiera gustado leer en muchos momentos de mi vida.

Mucha gente me escribe por e-mail y me dicen que han leído los dos y que la brújula les ha encantado. La buena suerte está teniendo un éxito tremendo, pero la brújula es un libro para el que quiere trabajar, para el que quiere tener un libro de coaching, es un camino. Te habla esencialmente de dos cosas, de la dirección y del sentido de tu vida. Para qué vives, hacia donde vas, quién te dirige. El sentido es el para qué.

Hablas de que la brújula interior es: “La capacidad que tenemos en nuestra alma de fijar el rumbo de nuestra vida y de asumir la responsabilidad de darle sentido” “En este libro trato de explicar, a través de las cartas que una persona escribe a su jefe, el proceso que yo mismo viví durante seis años de búsqueda interior. De búsqueda para encontrar la dirección de mi vida, mi propia brújula interior.”

M.G.: La filosofía del coaching se basa en que tenemos el conocimiento dentro de nosotros mimos, y muchas veces buscamos fuera lo que llevamos dentro.
¿Absolutamente TODO esta dentro de uno mismo, o hay algo FUERA y que valor tiene eso que esta fuera?

A.R.: ¿Que es lo que define la frontera entre el dentro y el fuera?. La consciencia. ¿Todo está dentro? Claro, ¿pero todo está fuera? Puede ser también. Depende de lo que te diga tu consciencia. A un nivel de consciencia muy reducido tú eres tu ego y tus circunstancias nada más. A medida en que vas ampliando tu consciencia, te das cuenta de que yo soy tú. Decía Oscar Wilde que el egoísmo inteligente consiste en procurar que los demás estén muy bien para estar tú mejor. La brújula interior está en el corazón pero la definición de lo que yo soy, mis límites, va mucho más allá de mi piel. El decir que todo está en ti es una verdad total porque está en ti a todos los niveles, personal, físico y tomando consciencia de que formamos parte de un todo. Por tanto todo lo que te rodea es potencialmente un recurso para tu propia realización. ¿Dónde está el límite? Donde tú lo pongas.

M.G.: ¿Que ha aportado a Alex Rovira, La brújula interior?

A.R.: Muchas cosas. Sobre todo conocer gente apasionante. Sin la brújula no hubiera existido La Buena Suerte, ni los diez libros que hay detrás. Me ha aportado el reconocimiento y el cariño de muchísima gente. La brújula lleva más de 50.000 ejemplares vendidos. Es mi primer hijo literario y le tengo un cariño muy especial. La quiero más que a la buena suerte. De hecho, la buena suerte es una hija o una nieta de la brújula, es más fácil, más simple, talvez por eso llega a más gente. La brújula es un libro que cuando la gente lo empieza a leer, o lo tiene que dejar porque le
saltan los plomos, o lo acaba hasta el final y le mueve. Guardo muchísimos e-mails sobre la transformación que ha supuesto la brújula hasta en personas de ochenta años.

M.G.: ¿Y qué sientes cuando te llegan estas comunicaciones?

A.R.: Me emociono profundamente. A mí no me cuesta nada llorar, lloro. Es una mezcla de emociones muy intensas, una gratitud tan profunda que sólo puedes dar gracias a la vida.

Un profundo sentimiento de emoción. El ánimo para seguir escribiendo desde el fondo del corazón. Un incremento en la autoexigencia hacia la verdad, hacia la honestidad y hacia lo auténtico. No engañarme y por lo tanto no engañar al lector porque el lector deposita mucha confianza en el autor y la Brújula y La Buena Suerte están siendo libros de cabecera de mucha gente y ahí hay un nivel de autoexigencia muy fuerte para escribir desde el corazón.

M.G.: Tengo entendido que estás preparando varios libros, ¿en qué línea están orientados?

A.R.: Son diez, seis de los cuales son compartidos y hay de todo. Uno de ellos trata sobre el riesgo, arriesgarse más en la vida. Estoy preparando otro sobre el poder. Qué es el poder y donde está el poder de la persona. Otro muy importante sobre la función femenina en la empresa, de lo necesaria que es la figura femenina dentro de la empresa. Estoy preparando otro sobre las estructuras de personalidad y los caminos de autorrealización de cada tipo de estructura. Otro sobre la importancia del desnudarse, de quitar nudos en todos los niveles. Este libro lo estoy preparando con mi mujer que es terapeuta física. Otro más sobre la importancia de la poesía para cambiar actitudes. Y algún otro que me dejo en el tintero. Todos ellos los quiero publicar en los próximos cinco años, uno o dos cada año.

Alex Rovira y Magda Galvez

M.G.: Sois los únicos españoles que han participado en la edición de Expomanagement 2004.

Formáis parte de los más destacados pensadores de la actualidad mundial junto con Peter Senge, Edward de Bono o Stephen Covey.

¿Qué ha significado para vosotros?

A.R.: Por un lado mucho respeto porque estás al lado de autores que has leído, de personas que admiras, que han marcado tu pensamiento. Pero luego los conoces en el cuerpo a cuerpo y compruebas que son personas como tú y como yo, que te hablan de su vida, de sus hijos, de sus dudas, de sus miedos, de sus alegrías, de sus proyectos…

M.G.: ¿Cómo has vivido esta experiencia?

A.R.: Con mucha ilusión y con mucha curiosidad pero también muy tranquilo. Los organizadores nos ofrecieron la oportunidad, nos hacía mucha ilusión y lo viví con mucha gratitud por haber conocido a todas estas personas y por poder hablar con ellas porque son personas que se han hecho a sí mismas.

M.G.: ¿Qué has disfrutado más?

A.R.: Cuando firmamos ejemplares del libro. Se hizo una cola de más de doscientos metros y estuvimos firmando más de dos horas. Y dedicamos tiempo para hablar con cada persona, con esa gente anónima que no conocemos y que el libro forma parte de su vida. Ese cuerpo a cuerpo fue lo más bonito.

M.G.: ¿Como asimiláis que se os califique de Gurús?

A.R.: A mí me hace mucha gracia y la verdad es que no lo entiendo. Actualmente estoy viviendo un sentimiento de perplejidad. Yo no me siento gurú. Yo soy el que soy y me resulta muy cómico que alguien pueda calificar a otro de gurú porque a veces puedes aprender muchísimo de alguien que no tenga esa etiqueta. El mundo necesita mitos y hay un show business que se alimenta de estos mitos. Es un negocio muy grande que está montado alrededor de mitificar a determinadas personas. Algunas realmente se lo merecen pero otras sólo son productos de un buen marketing. Por tanto, a mí lo de gurú me sobra, me molesta, no va conmigo, no lo entiendo. Pero bueno, a los medios les gusta utilizar estas cosas. Yo creo que no se corresponde en nada con la realidad.

M.G.: Y finalmente ¿Qué es lo esencial para que la buena suerte nos acompañe a todos?

A.R.: Es una pregunta muy difícil. Yo te diría procura tu crear la buena suerte en tu entorno y contigo mismo y si en este instante todos lo hiciéramos la buena suerte llegaría a todos de golpe. El hecho de que la buena suerte llegue a todos pasa por la elección individual y consciente que cada uno pueda hacer para procurar que en su vida haya un mayor nivel de consciencia, de intimidad, de entusiasmo, de pasión, de ternura, de afecto, de atención y consideración al otro. El maná no llueve para todos. Llueve para aquellos que hacen que llueva.

M.G.: Muchas gracias por todo lo que has compartido con nosotros y espero que sigas escribiendo por muchos años y nosotros leyendo y aprendiendo de tus trabajos.

Magda Galvez
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Comentarios  2

    Enviado por: ZONIA RANGEL

    Enviado el noviembre 7th, 2016

  1. EXCELENTE. DE MUCHÍSIMA AYUDA

  2. Enviado por: Griselda

    Enviado el mayo 17th, 2017

  3. muy bueno compartir la experiencia propia.Gracias

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