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Las 6 Claves para Cumplir tus Propósitos

Las 6 Claves para Cumplir tus Propósitos

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#coaching #propositos #noeliabermudezCada mes de enero, muchos de nosotros hacemos la lista de propósitos que queremos cumplir en el año que comienza. Observamos en el calendario los doce meses que tenemos por delante, nos decimos a nosotros mismos “esta vez voy a cumplirlos” y nos sentimos con ilusión y con energía para llevarlos a cabo.

¿Qué ocurre entonces, para que, en muchas ocasiones, al cabo de pocas semanas “tiremos la toalla” y no cumplamos nuestros objetivos? ¿Cuáles son las claves para conseguir hacer realidad nuestros propósitos de Año Nuevo?

 

1.Encuentra tus motivaciones y conecta tus hemisferios

A muchos de nosotros nos gusta hacer listas. Hacemos listas de la compra, listas de tareas, y, por supuesto, listas de buenos propósitos. Es la forma que tiene el cerebro, sobre todo el hemisferio izquierdo, (lógico, analítico, planificador), de organizar y estructurar la información. Pero recordemos que para conseguir nuestros objetivos debemos encontrar cuál es nuestra verdadera motivación. Es importante que conectemos también con nuestro hemisferio derecho, (identificar qué sentimientos nos produce ese objetivo, cuáles son las emociones que nos despierta, lo que intuimos e imaginamos respecto a esta meta).

Podemos reflexionar sobre las siguientes cuestiones: ¿Para qué quiero conseguir este objetivo? ¿Es algo importante para mí o para los demás? ¿Con qué valor/principio en mi vida está relacionado este deseo? ¿Me produce algún conflicto interno el conseguirlo? ¿Qué sentiré cuando lo consiga? ¿Qué representa para mí?

Anota por escrito las respuestas a estas preguntas y después de releerlas vuelve a preguntarte: ¿Realmente quiero conseguir este objetivo? Si la respuesta no es un rotundo “sí” es mejor que busques aquel propósito que verdaderamente te motive.

2.Define y visualiza tu objetivo

Define tu objetivo en una frase positiva, que sea estimulante y que te invite a pasar a la acción. Es importante que sea un objetivo concreto, específico y ambicioso, aunque, al mismo tiempo, debe ser realizable. Si es un objetivo retador me va a resultar estimulante para salir de mi “zona de confort”, poner a prueba mis capacidades y poder desarrollarme y evolucionar. Pero si es extremadamente difícil de conseguir hará que no me sienta capaz y deje de intentarlo muy pronto, generándome un sentimiento de frustración.

Asimismo, pondremos una fecha realista para alcanzar nuestro objetivo.

Por último, estableceremos un indicador que nos confirmará al cabo del tiempo que hayamos fijado, si hemos conseguido alcanzar el objetivo, es decir, nuestra meta tiene que ser medible.

Una vez que hayamos definido nuestro objetivo realizaremos un ejercicio de visualización, imaginando la situación cuando ya lo hayamos conseguido. Reflexionaremos sobre: ¿Cómo te verías en ese momento? ¿Qué escucharías (qué te estarían diciendo los demás o qué te estarías diciendo a ti mismo)? ¿Cómo te sentirías? ¿Cómo se daría cuenta otra persona de que lo has conseguido?

3.Cree en ti mismo/a

A veces nos ponemos obstáculos para conseguir aquello que nos hemos propuesto, porque nos repetimos mensajes que en vez de darnos energía para impulsarnos a la acción, nos limitan o nos bloquean. Ésas son las creencias limitantes, es decir, las presuposiciones que cada uno tenemos acerca de ciertas cosas, (“a mi edad ya no se puede”, “soy así y siempre lo seré”, “no puedo dejar de fumar” “lo intentaré, pero sé que no sirvo para eso”). Es importante tomar conciencia de ellas y desafiarlas, (¿hay alguien en el mundo con tu edad que ha conseguido algo similar? ¿qué cambios has hecho en tu vida cuando te lo has propuesto? ¿qué necesitarías para dejar de fumar? ¿qué se te da bien?).

A partir de aquí puedes elegir transformar tus creencias limitantes en creencias impulsoras. Piensa en qué creencias te permitirían avanzar hacia tu meta. Sustituye de forma consciente tus creencias limitantes por creencias que te impulsen, que te den fuerza y te ayuden a conseguir tus propósitos. Repite tus nuevas creencias dos o tres veces al día, con sentimiento, convicción y emoción, (al menos las mismas veces que repetías antes tus “creencias limitantes”). Busca ejemplos anteriores en que te hayas demostrado a ti mismo/a esas creencias impulsoras.

4.Identifica en qué te puedes apoyar

Revisa cuáles son los obstáculos o limitaciones (internos o externos) que te han impedido lograr tu meta en ocasiones anteriores. A partir de ahí, haz una lista de lo que necesitas para conseguir tu propósito y de los medios y apoyos que tienes para alcanzar tu fin, (tanto los que dependen de ti como de otras personas que te pueden ayudar. ¿Qué necesitas para lograrlo? ¿Qué recursos tienes que puedes emplear? ¿Cuáles puedes conseguir? ¿Cuáles son tus fortalezas en las que te puedes apoyar para conseguirlos?

Por último, chequea cómo afecta el que consigas tu objetivo en tu entorno, para poder evitar posibles conflictos. ¿En qué te beneficia si lo consigues? ¿Qué podrías perder? ¿Cómo afectaría a las personas que te rodean? ¿En qué áreas de tu vida influiría? ¿Cómo gestionarías ese impacto? ¿Cómo influiría el conseguir este propósito ahora con otros objetivos futuros?

5.Planifica tu plan de acción

Ahora tienes que establecer un plan de acción. Si te has propuesto conseguir tu objetivo, por ejemplo en seis meses, para establecerlo definirás qué tiene que ocurrir cada mes para que al cabo de los seis meses puedas haber llegado al objetivo final.

Es importante que el plan de acción mensual sea:

  • Realista: que las acciones sean alcanzables.
  • Concreto: especifica qué actividad concreta vas a realizar, cuándo, dónde, cómo, etc.
  • Fácil: ¿Es algo factible de hacer incluso en circunstancias difíciles?

Una vez que hayas definido tu plan de acción mensual, tienes que desglosar el plan de acción por semanas y/o por días, (dependiendo de tu objetivo).

El objetivo final debe ser ambicioso, pero el plan de acción mensual/semanal/diario debe resultarte muy simple y fácil de lograr.

6.Revisa tus resultados y premia tus logros

Decide cada cuánto tiempo vas a revisar la consecución de tus resultados y lleva un registro escrito de lo que vas consiguiendo. Muchas veces el no hacerlo conlleva que no seamos conscientes de que realmente estamos acercándonos a ellos, de todo lo que hemos avanzado y de que estamos en el camino de lograrlos.

Reconoce tus avances y prémiate con algo que te guste cuando hayas realizado un esfuerzo y hayas conseguido lo que te has propuesto. Cuando no consigas lo que habías previsto revisa qué puedes aprender de la experiencia y confía en ti mismo/a en que al día siguiente lo conseguirás. Lo importante es seguir perseverando, recuerda que sólo fracasas cuando dejas de intentarlo.

Cuando hayas conseguido tu objetivo celébralo, felicítate y disfruta del momento. Reconoce tu esfuerzo y tu capacidad de superación y valora lo que has aprendido y evolucionado en esa experiencia. Ésa es la mejor forma de que tú mismo/a estés motivado/a y dispuesto/a a conseguir en el futuro otros retos y propósitos que quieras plantearte.

 

Noelia-Bermudez-Coaching

 

 

Noelia Bermúdez

Consultora de Gestión Internacional de Personas
Coach Ejecutivo
Presidenta de AECOP Aragón

www.noeliabermudez.com

 

 

 




Comentarios  1

    Enviado por: Jill Muguerza

    Enviado el marzo 11th, 2016

  1. Excelente articulo me recordó que los objetivos tienen que ser SMART. Especificos, medibles, alcanzables, realistas, tiempo.
    Gracias

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