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El Coaching es para el Verano

El Coaching es para el Verano


Portal del Coaching | @PortaldCoaching

Es verano. La luz del día acompaña nuestras rutinas y el calor irrumpe de sopetón en nuestras vidas. Son instantes en los que el ritmo vital se amortigua un tanto. Momentos de diversión, tiempo libre, pero también de cerrar cuentas pendientes, de vislumbrar un futuro mejor, con mejores herramientas para acercarse a la plenitud profesional y emocional.

El Coaching es el mejor de los instrumentos para afrontar las transformaciones.

 

Coaching-verano

El verano se antoja también una temporada ideal para la reflexión. De alguna manera se convierte en encrucijada de cambios, desde los personales a los colectivos.

Para Maite Gómez Checa, socia directora del Instituto CORAOPS, “es tiempo para empezar a enfocar las posibles modificaciones en la filosofía corporativa de las empresas, de comenzar a planear de qué manera se puede mejorar la trayectoria de una compañía. Y en estos aspectos el Coaching Ejecutivo resulta fundamental”.

El Coaching no es relajación ni terapia. Se trata de una herramienta que saca el potencial interior de cada uno para encarar el cambio, la mejora. “Por eso tras unas sesiones de Coaching se puede llegar a experimentar una sensación similar a la recargar las pilas, como si volviéramos de las vacaciones”, apunta Josecho Heredia, otro de los socios directores de CORAOPS.

Aunque las compañías funcionan con los resultados anuales, también se computa el tiempo con mentalidad de temporada o de curso. Muchas decisions se posponen hasta después de las vacaciones de verano.

Cambios estructurales, no siempre traumáticos, suceden a menudo tras el estío. “Las organizaciones cambian de manera constante. Septiembre, una vez que se supera el jet lag emocional que supone regresar a la rutina, puede convertirse en un buen momento para perfeccionar equipos, para modificar inercias”, apunta Gómez Checa. “En este sentido, el Coaching aparece como la mejor de las herramientas para iniciar la transformación”.

Lejos del inmovilismo, el cambio es lo normal. Hay que aceptar que las vacaciones constituyen tiempo de ocio, pero estar preparado, al mismo tiempo, para las novedades, para la mejora continua.

Según Josecho Heredia, “Solo aquellos que estén en continua evolución estarán capacitados para afrontar el futuro con garantías de éxito”.

 




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